
“Nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento”
Eleanor Roosevelt
¿Te ha pasado que como adolescente, necesitas sentirte parte y ser aceptado por tus iguales, pero a su vez, también necesitas diferenciarte y construir tu identidad propia y distinta a la de los demás?
En esta etapa influyen dos factores: cómo eres visto o tratado por los demás y cómo te percibes por ti mismo.
La autoestima es la “valoración generalmente positiva que tienes de ti mismo”, se forma con los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que has ido teniendo sobre tu imagen durante toda tu vida, muchas veces suele disminuir por los cambios físicos corporales, ya que te empieza a importar no ser correspondido por los amigos.
El autor Andrados, especifica que “las mujeres vinculan más la valoración de sí mismas a la imagen física; en cuidar los vínculos y, en general, en ser objeto del deseo de sus compañeros hombres. Por el contrario, los varones vinculan más la valoración de sí mismos a mostrarse fuertes y resolutivos, al éxito social y profesional y en alcanzar sus propios deseos”.
¿Cómo es un adolescente con autoestima alta? Toma nota de lo siguiente…
Los jóvenes con una autoestima elevada aseguran disfrutar de más experiencias positivas y son a su vez más eficaces en el afrontamiento de experiencias negativas, generando respuestas más adaptativas tras el fracaso.
Un adolescente con autoestima alta:
- Se acepta y respeta a sí mismo.
- Tiene ganas de aprender y de probar algo nuevo.
- Es optimista con respecto al futuro.
- Establece objetivos y metas.
- Es seguro y responsable de sus propios actos.
- Conoce sus puntos fuertes y débiles y por ende, acepta las críticas.
- Enfrenta fracasos y problemas.
- Confía en sí mismo.
- Tiene estabilidad emocional, sabe amar y recibir amor.
- Tiene facilidad para mantener amistades.
- Es sensible ante las necesidades de los demás y coopera.

La autoestima no tiene un concepto único, hay varias maneras de entender y saber lo que esta significa. Se puede ver reflejada en las personas con el solo hecho de observarlas un momento, sus actitudes, su forma de expresarse y de enfrentar las situaciones; a partir de ello, se puede deducir su calidad de autoestima.
Es bueno tener autoestima. Ya que de esta forma podemos ser mejores personas, cumplir nuestros objetivos y metas.
¡Tú vales más que el oro!
Lic. en Psicología Daniela Rivera Hernández
