«Resiliencia»

¿Qué tanto somos capaces de superar la adversidad?

En la vida, todos en algún momento experimentamos alguna desgracia o sufrimiento, y esto es tan cierto como tristemente inevitable.

“Siempre pienso en lo compleja y difícil que es la vida, en algunas ocasiones me quejo de la vida que llevo, me pongo triste por situaciones dolorosas o frustrantes, no logro encontrar un punto de equilibrio para estar bien conmigo misma o con las demás personas que me rodean”, ¿en algún momento de tu vida te has sentido así?, apuesto que sí y no es que estemos mal o que sea nuestra culpa, simplemente no logramos ser capaces de superar las adversidades de la vida, porque no hay alguien que nos acompañe en esta experiencia de aprendizaje.

 Ahora bien, dependiendo de la manera de afrontar las dificultades que se nos presentan, podremos construir un futuro con más sabiduría, aprender de nuestro pasado y crecer.

La resiliencia humana puede definirse como la capacidad que tenemos los seres humanos para afrontar las adversidades, asumirlas con flexibilidad, y lo más importante:  salir fortalecido de ellas.

¿Conocías este término? Tal vez sí o tal vez no, para ejemplificar un poco más te relataré una pequeña fábula:

Un día decidí darme por vencido… renuncié a mi trabajo, a mi relación, a mi vida. Fui al bosque para hablar con un anciano que decían era muy sabio.

– ¿Podría darme una buena razón para no darme por vencido? Le pregunté.

-Mira a tu alrededor, me respondió, ¿ves el helecho y el bambú?

-Sí, respondí.

-Cuando sembré las semillas del helecho y el bambú, las cuidé muy bien. El helecho rápidamente creció. Su verde brillante cubría el suelo. Pero nada salió de la semilla de bambú. Sin embargo, no renuncié al bambú.

-En el segundo año el helecho creció más brillante y abundante y nuevamente, nada creció de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú.

-En el tercer año, aún nada brotó de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú.

-En el cuarto año, nuevamente, nada salió de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú.

-En el quinto año, un pequeño brote de bambú se asomó en la tierra. En comparación con el helecho era aparentemente muy pequeño e insignificante.

-El sexto año, el bambú creció más de 20 metros de altura. Se había pasado cinco años echando raíces que lo sostuvieran. Aquellas raíces lo hicieron fuerte y le dieron lo que necesitaba para sobrevivir.

– ¿Sabías que todo este tiempo que has estado luchando, realmente has estado echando raíces? Le dijo el anciano y continuó…

-El bambú tiene un propósito diferente al del helecho, sin embargo, ambos son necesarios y hacen del bosque un lugar hermoso.

-Nunca te arrepientas de un día en tu vida. Los buenos días te dan felicidad. Los malos días te dan experiencia. Ambos son esenciales para la vida, le dijo el anciano y continuó…

La felicidad te mantiene dulce. Los intentos te mantienen fuerte. Las penas te mantienen humano. Las caídas te mantienen humilde. El éxito te mantiene brillante…

Si no consigues lo que anhelas, no desesperes… quizá sólo estés echando raíces…

(Cuento oriental).

Finalmente, las personas resilientes poseen un entramado afectivo y social pleno. Son conscientes de que a veces no sólo es necesario pedir ayuda, sino que resulta positivo para todos, pues se crean y fortalecen los vínculos afectivos.

Y tú, ¿eres una persona resiliente?

Lic. en Psicología Carolina Villedas Clemente.

«La vida no es esperar a que pase la tormenta, es aprender a bailar bajo la lluvia.»

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